Cartas desde una isla en quiebra 1: Resilencia

Viernes, 23 de junio de 2017

A ti que quieres saber:

De la web.

Hoy podría ser un mejor día, también podría ser uno peor. Vivo en una isla en bancarrota donde lo cotidiano, lo extraordinario y lo fantasioso coexisten con una normalidad pasmosa. Siempre las tres cosas, repitiéndose.

Anhelo cosas que no pasan aquí y que veo en otros países: bibliotecas públicas de tres pisos, protestas multitudinarias por los derechos humanos, juicios en transmisión en vivo de funcionarios públicos que abusaron de sus puestos. Pero eso no existe hoy.

Así que algunos días voy a protestas, algunos días lloro amargamente, algunos días me enajeno y soy feliz. En esta isla en quiebra parece que las cosas en series de a tres fluyen mejor, como si fuera creación cinematográfica.

Yo no sé qué nos depare el futuro, pero lo que sí puedo decir es que la quiebra no define el valor humano y lo veo florecer con continuidad y eso me renueva hasta en los días más duros.

Prometo volverte a escribir,
M.

Pd. El gobierno está en quiebra, el arte no.

#CartasDesdeUnaIslaEnQuiebra #DeCenteno #PuertoRico #Cartas

20170623-1

Proyecto: Serie de cartas virtuales

Anuncios

Sin promesas

Cuando alguien usa una palabra hermosa para algo atroz, ¿queda manchada por siempre? ¿La perdemos?

¿Cómo volver a pronunciar PROMESA, promesa, promesas…sin este sabor a metálico en la boca?

#vivirenlacolonia

No hay luz aunque hay quienes alucinen:
http://www.elnuevodia.com/noticias/locales/nota/garciapadillainstaamirarlaluzenpromesa-2216516/

Diario de una isla: Amar Poemas

 

Estoy rodeada de poemas que respiran,
de poemas con latidos,
estoy rodeada de tanta poesía
que algunos días me pongo a escribir.

¿Has visto un poema de once años
jugar en el parque?
¿Has despertado junto a un poema
que te mira, te habla y te besa?

Yo vivo en un campo de versos
y a veces, de tanta poesía, sin remedio,
me pongo a escribir, a cantar, a vivir…

#marlyncenteno
21 de febrero de 2016

Ser mujer en transporte público de camino al festival

El viernes comenzó mi agenda para asistir al Festival de la Palabra en Puerto Rico. El festival se lleva a cabo en el Viejo San Juan, sus actividades se esparcen en los espacios de El Paseo La Princesa, el Arsenal de la Puntilla y el Teatro Tapia durante este año. Hay autores internacionales y nacionales participando de diálogos,debates, charlas, presentaciones de libros, carpas de editoriales con distintos ofrecimientos, música y otras tantas cosas libres de costo.

Mi amor a la palabra hace que esta sea una actividad que espero con anticipación. Aparte de que da espacio a reencontrarme con amigos con pasiones comunes y conocer gente nueva.

No les será difícil imaginar lo contenta que estaba de que fuera viernes, finalmente viernes. Después de dejar a mi chico en la escuela y atender unos asuntos temprano, comencé mi esfuerzo para llegar al Viejo San Juan. El sistema de tren de mi país es uno muy mal planificado, el ciudadano de a pie no tiene fácil acceso al mismo si no tiene auto para llegar a la estación.

Así que comencé mis treinta minutos de caminata hasta la estación de San Francisco, el sol estaba de playa y de seguro tengo las mejillas bronceadas.Tomé el tren de allí hasta la estación de Sagrado Corazón donde debo hacer un trasbordo para llegar al Viejo San Juan. La estación de Sagrado Corazón tiene dos salidas y dudo. Pregunto en voz alta cual salida debo usar y un joven de edad universitaria me dice que él va al Viejo San Juan y se ofrece a mostrarme donde tomar la guagua después de salir del área del tren. Le agradezco y le sigo. ¡Qué suerte!

Digo que es una suerte porque hay paradas alrededor de toda la estación y ninguna está identificada. Prácticamente si no tienes a alguien que sepa, tendrás que adivinar o esperar que pase un chofer para preguntarle donde debes esperar la guagua que necesitas en un proceso “trial and error”.

Le pregunto al joven cómo está identificada la guagua que debemos tomar a Viejo San Juan, tarda un poco en contestar y un señor de unos 50 años (que podría ser mi papá)  interviene muy animado. Nos dice cuál y procede a hacer conversación de la nada. Eso es algo muy normal en las paradas de la guagua, cháchara espontánea durante la espera, solicitada o no. El señor se mueve a un lado y me cede asiento en una banca en la que caben como cuatro personas y estaba ocupando mucho espacio. Le agradezco y me siento. El muchacho hace un agradecimiento a mi nombre. “Gracias por dejar que se siente.” Así como si fuera mi jevo, marido o manager. El señor le dice que no es nada.

-¿A donde va con su esposo? -me pregunta el don.
-Vamos a Viejo San Juan -contesta el joven.

-El joven no es mi esposo-intervengo.

-¡Ah bueno! Van de paseo.-continúa el señor.

-No vamos. No andamos juntos.-aclaro finalmente.

El joven me mira sorprendido, su cara muestra real consternación. Se pone unos audífonos y se mueve a otra parada. Estoy un poco confundida con esa actitud. ¿Por qué ese joven está sorprendido de que aclare que no somos pareja?

El señor no ha parado de hablar. Al final me pregunta que hay en San Juan.

-Hay un festival. Un festival de literatura y otras actividades hasta el domingo.

-¡Con lo mucho que me gustan los festivales, qué bien!

Llega la guagua y tomo mi asiento en ella. El señor se sienta en la silla junto a mí. Sigue hablando casi solo, de lo mucho que le gustan los libros, que toma una clase de redacción en la universidad… Le contesto en monosílabos. Realmente apreciaría algo de silencio.

-Bueno, pero primero vamos a almorzar y luego vemos el festival.-Escucho decir al señor.

-¿Cómo dice?

-Ya es casi mediodía, almorzamos primero y luego nos vamos a ver el festival.

Mi cara de sorpresa…

-No te preocupes que te estoy invitando, yo conozco un sitio bueno allí.

-No, gracias. Le digo.

-Pues entonces nos vamos directo, pero te digo que el sitio es bueno.

¡No me puedo creer a este hombre!

-Usted puede ir al festival si gusta. El festival es gratuito y abierto al público, pero no conmigo.

-Pero, ¿una mujer sola por ahí? Deja que te acompañe. ¿Tienes esposo?

-No se preocupe por mí, que ya tengo planes hechos. Váyase a almorzar tranquilo.

El silencio cae sobre el señor por primera vez en todo el camino. En las guaguas públicas no hay manera de tener una conversación así sin que la escuche el área de pasajeros inmediata. El señor se ve visiblemente ofendido, presiona el aviso de parada. Me desea buenas tardes, para mi alivio se baja en la siguiente parada. La señora del asiento de al frente se voltea y me dice “mija hay hombres así, no se les puede dar mucha conversación”.

Las mujeres deberíamos poder viajar solas y tranquilas.  Esa señora ha dicho en entre línea que, quizás, yo he provocado la actitud de este señor ¡por hablarle! El señor seguro pensó que sola es igual, en su cabeza, a mujer disponible para él. El joven quizás pensó algo similar.

Vivo en un país que pide a gritos la educación con perspectiva de género a todos los niveles.

Foto tomada de la Web
Foto tomada de la Web

La guagua llega a la parada del Viejo San Juan, mi destino. Bajo de la guagua y hay una línea de hombres taxistas que debo cruzar para pasar. Uno de ellos se coloca en la acera interviniendo mi paso. “Buenos díasssss” dice arrastrando la s. “Permiso” digo…sin poderme creer que este día no avanza.

Mis pies siguen los adoquines hasta el Paseo La Princesa,en la primera mesa que me encuentro me entregan el programa del Festival.  Miro un debate que hay a las 3:00 pm. El título del debate dice: “La libertad tiene cuerpo de mujer: Literatura  y miradas políticas sobre el cuerpo femenino.” Estoy de acuerdo, hay mucho por debatir y mucho, pero mucho por hacer…

[Anotaciones de festival. Viernes. La experiencia pa’ llegar.]

Gracias por pasar a leer,

Marlyn Centeno

Hilos Rojos en la FLIA 2014

“¿Cómo se adquieren libros de poesía?”
“Cierra los ojos y escoge uno” suele ser mi contestación.

Las caras de las personas se transforman como si les estuviese proponiendo que se tiren de uno de los “zip lines” de Toro Verde. Pero la realidad, en mi trayecto de aprendizaje autodidacta, puedo garantizar que funciona. Adquiero, por supuesto, los que me recomiendan. También en mi lista están los autores que por experiencia previa sé que su trabajo me gusta. Por ejemplo, tengo muy al pendiente leerme Necropolis de Ana María Fuster, Parque Prospecto de Karen Sevilla, Artes Poéticas de Aurea María Soto Mayor y estoy ansiosa por tener El mundo no es otra cosa de Yara Liceaga, entre muchos otros (mi lista nunca termina y el bolsillo no aguanta tanto antojo a la vez). 

Pero las Ferias de Libros Independientes te dan una oportunidad única de entrar en contacto con poetas que recién  se tiran  al ruedo y no quiero perderme estas nuevas voces. Así que hay que “cerrar los ojos y escoger uno” o buscar activamente por ese flechazo de primera vez. Así me apropié de Hilos Rojos, de Melany Minnette Rivera.  Hilos Rojos es la primera publicación de la autora de forma independiente. Rivera es estudiante doctoral de la UPR y ha publicado previamente en diferentes antologías. 

Hilos Rojos está compuesto por 20 poemas y su apertura comienza con una “Carta de presentación al mundo”. “Me sé que soy /con eso basta para negarme”,para continuar con el poema “Los primeros hilos” “…abuela qué hago con el silencio de tu casa/que es también mi imposibilidad para decir/ cómo hago para no olvidarte en el tiempo/ y volverme analfabeta/”. La voz poética transita desde la auto definición, progresa a caminarnos de la niña a la mujer. La mujer en muchos de los poemas está presente junto a un juego de géneros. En “Lasciva” nos dice “el ademán silenciado te confunde, cuando mi mano viril te acaricia” y en “Sarasa” recurre el verso “no me pidas que sea mujer/en este cuerpo que me nace hombre”.  En “(H)a(s)ciendo” la autora nos coloca en un elevador y vamos acompañándola en una escena erótica en progreso hasta el 8vo piso, ya en el el quinto se “escapan lenguas/dedos/puntas…” El poema que da título al poemario se encuentra al centro coincidiendo con la costura del libro, la costura por supuesto, en hilos rojos. Aún no lo termino, pero desde ya sé que amerita más de una lectura para que no se me escape nada. 

“¿Cómo se adquieren libros de poesía?”
“Cierre los ojos y escoja uno”

Gracias por pasar a leer,

Marlyn Cruz-Centeno

Nota. No hago crítica de libros. Hay tantas maneras de leer como lectores. Lea y tenga opinión.

Poetas por Palestina- Antología de voces puertorriqueñas

La antología “Poetas por Palestina” de voces puertorriqueñas desborda de textos solidarios, vigentes y conmovedores. Este esfuerzo que comencé hace dos años y verá luz próximamente gracias a la enorme colaboración de Zulma Oliveras Vega, denuncia el genocidio y hace un urgente llamado a la paz. 

Agradezco a todos los que han hecho llegar sus textos  con el propósito de que quede evidenciada la voz de nuestros poetas en un mismo espacio en tinta. 

La convocatoria que se ha divulgado, voz a voz, entre poetas está abierta hasta el 31 de agosto de 2014. Se están recibiendo de uno a tres poemas para considerarse en la selección. Asegúrese de incluir junto a su colaboración una nota biográfica breve. El envío debe hacerlo como documento adjunto a: pretty.marlyn@gmail.com. 

Imagen tomada de la Web
Imagen tomada de la Web


Un abrazo solidario,

Marlyn Centeno

El funeral, por Miranda Merced

Por Miranda Merced

¿Cómo puede la gente estar en el cielo sin caerse?  No quiero que Papi se caiga.  Creo que se puede caer. No sé si sabe agarrarse.  Papi sabe casi todo, pero es Mami quien sabe cómo sostenerse. Ella me enseñó a sujetarme bien duro en el carrusel.  “No cierres los ojos”, porque yo los cerraba y ella no quería que los cerrara porque me mareaba.  Me sujeté bien fuerte y Mami me decía adiós y el carrusel giraba, y Papi sonreía.  ¿Por qué mi mami no deja de llorar?  La veo llorando y me da dolor de barriga.  Ella dice que él está en el cielo, que nos va a cuidar desde allí, pero sigue llorando. Yo creo que él se puede caer.

—No llores mamita, mira, le voy a hacer una cartita a Papi para que te venga a ver, yo le puedo hacer una carta, ¿tú me ayudas? como la que le hicimos a los Reyes Magos, ¿te acuerdas?  Mira, ya la empecé.

—Ahora no, Gabito. Mami no puede ahora. Ve con tus hermanitos.

—Mami, no llores. Quiero preguntarte algo.

—¡Oh, Dios mío! ¿No entiendes que no puedo ahora, Gabito? ¡Después!

—Pero Mami, es importante…

—¡Gabito! ¡Necesito que vayas con tus hermanitos! ¿No puedes hacer eso por mí? ¿No puedes hacer eso?

—Sí, pero ¿Mami?

—¡Dime!

—¿Después podemos, cuando la gente se vaya, tú y yo solitos, ir donde Papi?

—¡No, Gabito! Allá no podemos ir ¡no por ahora!

—Pero ¡tiene que ser hoy, Mamita! ¡Tiene que ser hoy!

—Tranquilízate, Gabito ¿qué sucede? ¿Por qué te portas así?

—Es que…

—¿No quieres que te oigan?  Ven, dímelo al oído.

—Es que tengo miedo que Papi no se sepa sujetar y se caiga, Mamita. Tú sí sabes sostenerte. ¿Podemos ir a enseñarle, Mamita? No quiero que se caiga.

Fotografía de Zayra Taranto 4ta Serie Intertextuales Tercera semana
Fotografía de Zayra Taranto
4ta Serie Intertextuales
Tercera semana

*******************

Sobre la autora:

Miranda Merced

Escritora y profesora nacida en San Juan, Puerto Rico. Se graduó de Bachillerato en Artes y Educación de la Universidad de Puerto Rico y de las Maestrías en Administración Comercial y Creación Literaria.  Obtuvo el Premio Pórtico, de la Universidad del Sagrado Corazón.  Sus cuentos han obtenido premios en los siguientes certámenes literarios:

Decimosexto Certamen Literario Universidad Politécnica de Puerto Rico

Certamen de Microcuento Revista Cultural En Rojo, 2010, Puerto Rico

Tercer Campeonato Mundial del Cuento Corto Oral Universidad del Sagrado  Corazón, Puerto Rico

Cuarto Certamen Literario Pepe Fuera de Borda, Argentina

La mayoría de sus temas los toma de lo fantástico y de lo extraño. Ha sido publicada en revistas y periódicos impresos y digitales en Puerto Rico y Argentina.  Es una de las escritoras de la Antología de cuentos Vivir del cuento (2009) antóloga, editora y escritora de la Antología Fantasía Circense (2011) y co-editora del libro Genéstica, de Antonino Geovanni (2011). Pertenece al Colectivo Literario Vivir del cuento, donde trabaja la segunda edición del primer libro y un segundo libro del colectivo.

Nota. Este texto es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Tercera semana.

“No Me Quieras” . Invitación.

Presentación de novela No me quieras

Entre Santiago de Compostela, Ponce, San Juan y Nueva York, la escritora Anuchka Ramos Ruiz narra memorias que revelan un universo de complejidades, obsesiones y búsquedas femeninas en la publicación independiente de su primera novela ‹‹No me quieras››. La presentación será el jueves, 12 de septiembre a las 7:00 p.m. en la Sala de Facultad de la Universidad del Sagrado Corazón (USC), y estará a cargo de la profesora Nina Torres Vidal y la escritora Marlyn Centeno.

‹‹No me quieras›› relata los recuerdos de Consuelo, una joven que quería dormir hasta encontrar el momento preciso para despertar. Tomó diez pastillas y condenada al protocolo antisuicidas de un hospital en Santiago de Compostela debe esperar veinticuatro horas con un tubo que le baja desde la nariz hasta la garganta. La espera se vuelve un diálogo silencioso con Sergio, su compañero. A él narra la memoria fragmentada de las mujeres que la formaron. Recordarlas es un regreso al Caribe, un andar por los tiempos de la multitud que la habita.

Sobre la autora: 
Anuchka Ramos Ruiz es una mujer despeinada que enreda dudas, cuentos y personajes en sus rizos; es feliz. Nació en Ponce, Puerto Rico (1989). Estudiante, escritora, periodista y profesora. Graduada de la Escuela de Bellas Artes de Ponce, la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad de Santiago de Compostela. Recientemente fue seleccionada como representante de Puerto Rico en el certamen Nuevas Voces del Pen Club Internacional. Mantiene un blog semanal en la revista cibernética N-Punto del periódico El Nuevo Día, pero también puede leerse su blog personal en www.anuchkaramos.com

Las mejores frituras de La Parguera, de Peter M. Shepard

Por Peter M. Shepard

Fotografía de Zayra Taranto 4ta Serie Intertextual Segunda Semana
Fotografía de Zayra Taranto
4ta Serie Intertextual
Segunda Semana


            — Creo que esa es la última foto que le tomaron a don Chuma  — le contaba doña Beba a la turista de Orocovis, mientras sacaba de la manteca unos bacalaítos. — Así como lo ves en esa foto, así mismo era verlo todos los días. Vengo ahora mi’ja. —

            Mientras doña Beba atendía a unos clientes al otro lado del kiosco la turista de Orocovis observaba detalladamente la vieja foto en el marco lleno de polvo colgando sobre la registradora y justo debajo del letrero que anunciaba las mejores frituras de La Parguera. En la foto, un viejito humildemente vestido, con una pava y sentado en un banco de madera, velaba varias líneas de pesca ubicadas entre la arena. Una bicicleta de un azul raro estaba recostada de un árbol frondoso que le daba sombra al área del banquito. El pescador, más que mirando a las líneas de pesca, parecería que observaba fijamente a quien a su vez observara la foto. Las arrugas que surcaban la cara del modelo le daban una cierta dignidad pueblerina, tan boricua como el pionono que se estaba comiendo. Por la imagen, le pareció un doñito simpático con algo de melancolía en sus ojos.

               — Pues como te decía — continuó la friturera al regresar como si nunca se hubiera ido —  a Don Jesús Manuel Morales lo conocía todo el mundo en Lajas. Dicen por ahí que era un primo quinto de Jacobo Morales. Llegaba todos los días en su bicicleta, exactamente con la salida del sol; preparaba sus anzuelos, con pulpo que es la mejor carnada para atraer a los pargos, y tiraba sus líneas. Algunos días no pescaba na’, pero otros se llevaba un montón. Casi siempre, caída la tarde, y si había pescado, se sentaba ahí mismito donde tú estás, y me intercambiaba uno o dos pargos por unas frituras. Las alcapurrias de jueyes eran sus favoritas. ¡Ay las alcapurrias, mi’ja, que se me queman! —alcapurrias

            Doña Beba siguió narrándole de la vida de don Chuma mientras sacaba las alcapurrias con un gancho y las ponía a escurrir. Le contó que el pobre viejito vivía solo. — Te cuento que su señora, doña Marinita, había fallecido como dos años antes de tomar esa foto. Y de que de sus 11 hijos la última que le quedaba murió tres meses después que la difunta esposa.—  Le informó, mientras amasaba unas nuevas alcapurrias en una hoja de plátano y las echaba a freír, que posteriormente de la muerte de su hija la vida se le hizo muy difícil pues no sabía cocinarse, ni nada de las cosas del hogar.

            — ¿Quieres otra cerveza? — le ofreció a su interlocutora mientras ponía a freír un nuevo grupo de alcapurrias. — Aunque dicen que queda por ahí un hijo varón que se fue a vivir a San Juan. Pero nunca quiso que le avisaran que su madre había muerto o de que el viejo estaba solito. Yo no sé si alguien sabe de verdad donde encontrarlo. Dicen las malas lenguas que se fue peleado con su padre y que don Chuma anunció que para su familia él estaba muerto. Tenía como 35 años cuando se marchó y la gente del pueblo rumoraba cosas de él. Y ya tú sabes, en pueblo pequeño, campana grande. Todos decían que soltero maduro… Pues eso. De todas maneras el viejo estaba muy solito, la última vez que lo vi, se sentó a hablar conmigo, ahí mismito donde tú estás sentada, y me confió que ya no quería seguir viviendo con tanta tristeza en su casa vacía. Me dijo que tenía un plan, pero que necesitaba que yo y Pito, mi hijo, lo ayudáramos. Después que me lo relató, a mi me pareció razonable. Esa fue la última noche que lo vi. —

            Como dado por terminado el cuento la doña se viró y comenzó a rotar las alcapurrias para que se cocinaran por el otro lado. La turista de Orocovis tomó un sorbo de la cerveza esperando que continuara con la narración, pero doña Beba pareció distraerse en sus propios pensamientos.

            — Pero, ¿qué pasó con él? — casi le gritó la clienta antes de que la curiosidad la volviera loca.

            — Te lo voy a contar, pero si repites lo que te voy a confesar lo negaré aunque me torturen y me maten — dijo Doña Beba con voz pausada y susurrando como en secreteo mientras acercaba su cara brillosa de sudor y grasa a la cara de la turista. — Esa noche, como a las dos de la madrugada, Pito y yo lo recogimos y lo llevamos a la Laguna Cartagena, por el barrio Maguayo. Luego de parquearnos, Don Chuma nos dio un abrazo, cogió un bultito de ropa que había montado en el carro y se adentró en la maleza. Me pareció curioso que sus ojos ya no se veían tristes. Nosotros nos metimos en el carro para regresar, pero yo me bajé de nuevo porque el repentino sentido de culpa no me permitía dejarlo allí solito. Fue en ese momento que vi una luz rojiza en forma de huevo salir de la laguna elevándose sobre nosotros. Entonces un rayo brillante iluminó a don Chuma. ¡Te juro que en lo que pestañe ya no estaba! ¡Ay mi’ja, las alcapurrias, que se me queman…! —

Sobre el autor:

Peter M. Shepard
Peter M. Shepard

Peter M. Shepard nació un domingo 14 de septiembre de 1959 y es natural de Juncos, Puerto Rico. Obtiene un Bachillerato en Artes con concentración en turismo de la Universidad del Sagrado Corazón (USC) en Santurce, P.R. donde es reconocido con la Medalla Pórtico de Liderazgo en 1985. Como asistente de vuelo vive y conoce diferentes culturas en seis continentes. Su interés en el desarrollo comunitario, la sociedad civil y la igualdad de derechos de las personas en Puerto Rico lo llevó a terminar en julio 2006 estudios conducentes a una Maestría en Administración de Organizaciones sin Fines de Lucro en la USC. Actualmente es Director Programático de Coaí, Inc. una organización de base comunitaria dedicada a promover la prevención del VIH/SIDA y a educar en el área de sexualidad humana, aportando a erradicar el estigma y el discrimen en las minorías sexuales. Perteneció al Colectivo Literario Homoerótica. Ha publicado cuentos en las antologías Ó: Antología del Colectivo Literario Homoerótica y de pinga[zos] del Editorial La Tuerca. De cuando en vez publica en su blog Quien ríe el último, piensa más lento.

Nota. Este texto es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Segunda semana.