Temblor, de Laura Rentas-Giusti

Por Laura Rentas-Giusti

4ta Serie de Intertextuales Fotografía de Zayra Taranto Cuarta Semana
4ta Serie de Intertextuales
Fotografía de Zayra Taranto
Cuarta Semana

Varios eventos trascendentales sacudieron a mi familia en el verano del ’86. Mi papá decidió abandonar su bien remunerado empleo como corredor de valores. El transbordador Challenger se hizo añicos en el cielo, a plena vista de nuestros ojitos inocentes, que le seguían el rastro en la televisión. El abuelo campesino, mi favorito, enfermo por años y ya sin sus dos piernas, me dejó la tristeza de mi primer funeral. Pero el más conmovedor de todos los hechos fue, sin duda, el primer y único viaje de mi familia entera al destino más añorado por los niños y niñas de la colonia, la tierra del ratón y del castillo encantado, Walt Disney World.

El equipaje de ida a las vacaciones soñadas incluyó algunos requisitos coloniales reglamentarios tales como zapatillas deportivas nuevas y lustrosas, gafas estilo wayfarer (adquiridas en la farmacia) y ponchos plásticos para guarecerse de la lluvia (que los que tienen al ratón impreso en las espalda son prohibitivos).  Por lo mismo de que las finanzas pos-renuncia no estaban para despilfarros, el gozo consumista de la visita a Disney se vio atenuado por un matiz de frugalidad imposible de ignorar. Sólo se salvó del plan de austeridad la entrada a la morada el tigre albino. Tanta impresión nos causó, que su foto engalana la cubierta del álbum de las vacaciones.  Cualquier otro lujo tuvo que ser remplazado por alternativas menos costosas durante la travesía. Se obvió, por ejemplo, la adquisición de las coquetas orejas negras con el nombre bordado con hilos amarillos (como de oro). El clásico desplazamiento al parque de las ballenas, por ejemplo, fue sustituido por un largo viaje en auto a un jardín botánico sin costo de admisión.  Y la estadía en hotel temático de primera con transportación directa a los parques, por ejemplo, cedió a un motel de segunda con nombre anacrónico—Hotel Americana—y toallas semitransparentes.

Por años me creí privada de la dulce sensación que imaginé se sentía al bañarse con jaboncitos olorosos empacados individualmente o de frotar mis piernas con loción perfumada a juego con el champú. Hoy sé, sin embargo, que nadie, pero nadie que haya descansado su cabeza en las suaves almohadas de un resort conoce el placer inesperado de insertar una peseta en la ranura contigua a la cama y sentirla temblar mecánicamente por tres minutos.

Sobre la autora: 

Laura Rentas

Laura Rentas-Giusti nació en 1977 en San Juan. Estudió periodismo y se encuentra trabajando en su tesis para completar un grado de maestría en Creación Literaria. Comparte su hogar con un hombre bueno, una niña luminosa y dos gatos escurridizos. Escribe.

Nota. Este escrito es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Cuarta semana.

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Perdices, de Laura Rentas-Giusti

Por Laura Rentas-Giusti

Fotografía de Zayra Taranto 4ta Serie Intertextual Segunda Semana
Fotografía de Zayra Taranto
4ta Serie Intertextual
Segunda Semana

El urdidor de trampas

Pasea en dos ruedas por la arena

Carrete de nylon a la derecha

Lanza invisible a la izquierda

Sin manos pedalea

Tejiendo mentiras en madeja

Difícil de esquivar

El bufón con sombrero es carnada

De pescar almas risueñas

Las desprende de los cuerpos

Cuando acercan las pestañas a la red

Y las guarda en cubetas moteadas

Como huevos de perdiz

 

Sobre la autora: 

Laura Rentas

Laura Rentas-Giusti nació en 1977 en San Juan. Estudió periodismo y se encuentra trabajando en su tesis para completar un grado de maestría en Creación Literaria. Comparte su hogar con un hombre bueno, una niña luminosa y dos gatos escurridizos. Escribe.

Nota. Este escrito es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Segunda semana.

Post mortem, de Laura Rentas-Giusti

Por Laura Rentas-Giusti

Imagen 1 Intertextuales Serie 4 Fotografía: Zayra Taranto
Imagen 1
Intertextuales Serie 4
Fotografía: Zayra Taranto

Despertó de una larga siesta y, para su alivio, se halló solo en la casa. Descalzo, salió al balcón a desperezarse. De todos los rincones de la casa, prefería aquella esquina donde la vista de la montaña coronada de nubes solía reconstituirlo.  Ya saliendo de su sopor, miró alrededor y descubrió, horrorizado, que donde antes estuvo su hamaca había ahora un sillón nuevo y lustroso. De la hamaca solo quedaban los ganchos oxidados prendidos con tornillos a las columnas de madera. Aunque se había acostumbrado a esperar cualquier clase de acto inexplicable de la mujer con quien compartía su casa, la desaparición de la hamaca le pareció peligrosa afrenta. Su respiración se había vuelto entrecortada y un rubor caliente se apoderaba de su rostro y de sus orejas. Volvió a arrepentirse del día en que le abrió la puerta a aquel nido de rizos de cobre con falda larga y sandalias. Fijó la mirada sobre el piso de madera, recordó las horas que dedicó a instalarlo. Fue a la habitación, sacó algunas piezas de vestir del gavetero y las arregló sobre la cama. Extrajo del botiquín su colonia, su desodorante, su rasuradora y su cepillo de dientes. Con una pasmosa calma, abrió el armario donde guardaba su valija de cuero. No la encontró.

Sobre la autora: 

Laura Rentas

Laura Rentas-Giusti nació en 1977 en San Juan. Estudió periodismo y se encuentra trabajando en su tesis para completar un grado de maestría en Creación Literaria. Comparte su hogar con un hombre bueno, una niña luminosa y dos gatos escurridizos. Escribe.

 

 

 

 

 

Nota. Este escrito es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen.