El reto: diez semanas=diez escritos

El reto: diez semanas= diez escritos.

Si usted ha estado en contacto con el nuevo libro de Yolanda Arroyo Pizarro, La Macacoa usted podría estar padeciendo el  “virus macacoico” .  

Preste atención si presenta alguno o todos de  los siguientes síntomas:   

  • Hambre en los dedos, necesidad de un teclado con inmediatez.  
  • Urgencia de ver el próximo ejercicio sin haber terminado el que está realizando. 
  • Un deseo incontrolable de saltar páginas, 5 adelante, 2 hacia atrás. (Sólo para repetir el asunto).
  • Pensamientos acelerados, lluvias de ideas.
  • Comportamiento temerario:  le importa un comino contagiar a otros con La Macacoa. 
  • Deseos de  vivirse la creación literaria. En mi caso no sería la primera vez, me confieso reincidente. 

Estaré utilizando un remedio que se me ocurrió mientras comentaba el virus que me aquejaba a un buen amigo escritor. Les comparto la receta  improvisada.

Receta:

Durante las próximas diez semanas trabajaré un escrito semanal. Cada miércoles compartiré en este espacio virtual el escrito resultado de seguir las reglas/ejercicios que aparecen en el libro. Sin importar si está en borrador, completado, garabateado o majestuosamente compuesto mi compromiso es mostrarles en qué resultó el atentado. Seguiré, según los síntomas lo permitan, las reglas en su orden numérico. Entiéndase por esto empezando en la #1 y terminando en la #10. (Las primeras diez, el  libro contiene #84).

Acá les espero, virulenta y escribiendo.

Marlyn Cruz Centeno

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Les incluyo algunos fragmentos de:  La Macacoa, vivirse la creación literaria, de Yolanda Arroyo

De la sección introductoria:  Macacoa Inicial

“Cada sesión revela un nuevo texto, una nueva opinión, una nueva manera de pensar y pensarse, entender al de afuera y entenderse uno adentro.  Se redactan las historias bajo la presión de traer la tarea terminada a la siguiente clase, o de traer la asignación fragmentada, iniciada o incluso a medias.  Cada escrito es provocado por un ejercicio.  Cada ejercicio ha sido diseñado por una regla de escritura de mi autoría, o en algunos casos heredada de un escritor fundacional: José Saramago, Andrés Neuman, Ivan Thays, Mario Bellatin, Doris Lessing, Virginia Woolf, Julio Cortázar, Cristina Peri Rossy, Cristina Rivera Garza, Fernando Iwasaki, Milan Kundera, Michael Houllebecq, Haruki Murakami, Jorge Volpi, Karla Suarez, Andrea Jeftanovic, Magali García Ramis, Luis Rafael Sánchez, Mairym Cruz Bernal, Mayra Santos Febres, Luis López Nieves. ”

“El amigo poeta Javier Febo hace un tiempo me dijo: Quiero leer agrupados tus ensayos de opinión, tus posteos, las columnas de flash fiction que no han podido ser parte, hasta ahora, de alguno de tus libros.  Ese conjunto de reglas que te hace seguir escribiendo y que me serviría a mí y a otros, como brújula y atalaya.  Hazme ese regalo.

Entonces, aquí va el regalo, Febo.  Estas son las reglas que han sobrevivido con el tiempo, que han sido privilegiadas por ser las favoritas de los grupos de tallereo, que han perdurado y se han repetido a lo largo de nuestra huella dactilar escrita.”

“Si algún iniciado en la escritura literaria me preguntara sobre qué debe escribir, cómo debe hacerlo, qué ejercicios recomiendo para practicar arduamente y hacernos menos principiantes, yo recomendaría seguir estas reglas a continuación. No están en orden cronológico, ni en orden alfabético, ni en orden relevante, solamente han sido dispuestas a la sazón para su uso y disfrute, para que puedan ser combinadas según el gusto de cada cual.  Se puede escoger una sola, o diez, o veinte o todas. No son autobiográficas o quizás sí. Pueden ser repartidas, copiadas y pirateadas a conveniencia, según el criterio individual.”

“Espero que alguna de estas reglas sea de vuestro agrado, y las que no, que al menos sirvan para abrir la discusión, la crítica o el debate…”

Yolanda Arroyo Pizarro

29 de octubre de 2011

Escrito entre París, Ciudad de Panamá, Madrid, Carolina  y Cataño “


Jugando a escribir, entre espíritus y poetas

Fui al mercado de pájaros y compré…vestidos de alas para la niña de Pizarnik, ya no cae al precipicio.

Fui al mercado de flores y compré…néctar para atrapar hombres que sepan libar miel.

Fui al mercado de esclavos… y compré las cadenas y cerrojos.

La lluvia me hace sonreír…por que recordar humedades, pinta sonrisas.

El hombrecito que baila en mi cabeza…no es el mismo que baila en mi ombligo, ni en mis hombros, ni en mis caderas…¿dije hombre o eran manos?

Visitar la casa de la poeta Mayrim Cruz Bernal es siempre trasladarse a un paréntesis. Una vez pasar del marco de la puerta, afuera queda el mundo y  te recibe esta otra dimensión en que las letras se celebran y se aplauden.  Algo transcendental queda plasmado entre esas paredes que recogen el eco de tantas voces en proceso creativo. Allí se reparte un tipo de “reiki” curativo para organizar energías.  Las frases al inicio de este post eran parte de un juego en el que la frase inicial era provista y usted la terminaba como le daba la gana, esas son algunas de las mías.

La excusa para llegar hasta allí fue el  taller/presentación de La Macacoa de Yolanda Arroyo Pizarro. ¡Qué deleite!  Yolanda y Mayrim crean un hilo conductor maravilloso, será por eso de que juran ser siamesas y una de a poco les va comprando la idea. Como quien compra boletos para un función de ilusionismo surrealista.

Fui con mi cómplice H Roberto Llanos, que me regaló La Macacoa. Total, que él me ha acompañado en previas y ninguna tan divertida. En la presentación/taller se habló del surrealismo, se hicieron juegos, se tallereó con las reglas que nos regala la Yola para inspirarnos en esto de escribir en su nuevo libro.

Terminamos la noche con pastel almendrado, con escritos en el bolsillo y yo al menos me llevé uno de los espíritus que ronda la casa para que me acompañara a escribir un rato.


 

 

 

De mis poetas favoritas

De mis poetas favoritas está la poeta argentina nacida en 1936, Alejandra Pizarnik. Es su poesía “esencialmente surrealista. Es concisa, de temática nocturna y angustiada, muy elaborada. ”

Desde que conocí su obra he tenido una fascinación casi enfermiza, leerla es como escuchar mi lado oscuro e incomprendido, traducido en versos.

Les comparto de su poemario Árbol de Diana (1962) los siguientes versos :

2

Éstas son las versiones que nos propone:

un agujero, una pared que tiembla…

5

por un minuto de vida breve

única de ojos abiertos

por un minuto de ver

en el cerebro flores pequeñas

danzando como palabras en la boca de un mundo

6

ella se desnuda en el paraíso

de su memoria

ella desconoce el feroz destino

de sus visiones

ella tiene miedo de no saber nombrar

lo que no existe

23

una mirada desde la alcantarilla

puede ser la visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa

hasta pulverizarse los ojos.

Ojalá y estos versos les abra su apetito sabatino de letras, versos y poesía. ¡Feliz sábado!

¡Abrazos!

Marlyn Cé

El tumbe nuestro de cada día

Ya no es nuevo que en cualquier gestión de Gobierno hay alguna estafa envuelta al ciudadano. Ya sea que te inflen la factura de la luz o que para sacar cualquier documento oficial hay que exprimir la cartera y estirar los pocos chavos que se tienen. Hay que pagar, aunque por adelantado se sabe que el servicio será lento, hostil y difícil.

Un certificado de nacimiento cuesta $5.00 en sellos de rentas internas.

Un paseo a cualquier parque público o alguna playa pública te cuesta alrededor de $5.00 en estacionamiento desde que privatizaron los administradores de estacionamiento hace algún tiempo.

De la factura de electricidad no voy ni a hablar, porque me da una rabia mezclada con impotencia en la que no quiero sumergirme. Especialmente, porque tengo sobrados sentimientos luego de mi última aventura en una agencia de Gobierno.

La oficina gubernamental ganadora fue el CESCO. No se ganaron la mención por el maltrato con el que me atendieron las empleadas, tampoco por hacerme formar la misma  fila más de una vez por proveerme información errónea. Tampoco fue por el costo de los sellos. Se lo ganaron por pedirme un certificado médico nuevo para una licencia vigente. ¿Cómo es posible que necesiten el bendito papel para una licencia que no se ha vencido? Allí tienen el que sometí para sacar la licencia inicial, además todos sabemos que el médico ni te mira para darte el papelito.

Visitar la oficina de CESCO  fue entrar voluntariamente sin manera de evitarlo a un entrampado burocrático innecesario y en otros tantos malos ratos que el Gobierno te facilita.

Así me vi envuelta en sacar “el papel del médico”. Los cuartuchos en que ubican las supuestas oficinas de los supuestos médicos siempre me hacen sentir como me imagino que debe sentirse alguien que realiza una transacción ilegal. Me intimida bastante la gente que se te acerca para recomendarte este u otro cuartucho. Escogí el que me recomendó un hombre que parecía deambulante y que encontré menos intimidante que los demás con apariencia de usuarios de droga (aunque igual me equivocaba de estereotipo).  Me arrepentí de la elección tan pronto el deambulante insistió en escoltarme a la señalada “oficina”. (Preocupado, quizás, con que cambiara de opinión y alguno de los otros le robara la comisión o cualesquiera cosa que sea con que le paguen por acosarme). Mi ingenuidad no podía adelantarme que el susto que pasaría apenas comenzaba.

Al entrar a la oficina, un hombre alto al que le chorreaba el sudor  vestido con t-shirt, jeans y tennis cerró la puerta  con seguro  tras de mí. Para mi sorpresa, la oficina estaba vacía, además del hombre recostado en la puerta y uno sentado tras un escritorio yo era la única “cliente”. El tipo del escritorio me preguntó qué quería y sin hablar le mostré el formulario del papel médico en blanco. El hombre que le puso el seguro a la puerta me señaló un pasillito oscuro para que pasara, pero obviamente no me moví. Me tomó un momento recuperar la voz. “Mi amiga viene por ahí”, mentí. Aunque no sabía si la mentira  (de estar en un peligro real) me serviría de mucho luego de que el “orientador/deambulante” me había escoltado y visto sola.

Resultó que el “doctor” era el hombre que le puso el seguro a la puerta. Me retiró el papel de las manos y pasó intactos los datos de la hoja de solicitud al “papel del doctor”. Lo llenó allí mismo en el escritorio que estaba el otro hombre que fungía como “secretario”. Me miró y me preguntó: ¿usas espejuelos? y negué con la cabeza. Escuché el sonido que produce el golpe del sello de goma sobre el papel y vi toda la escena como en cámara lenta. Sé que pagué y salí a toda prisa.

Un tumbe de $20.00 en menos de 5 minutos para luego tener que hacer la cuarta fila del día en la oficina del CESCO; el susto me lo dieron gratis.

Salí con el duplicado de la licencia luego de 4 filas en el Cesco, una fila en la oficinita de los sellos y un susto en la oficina del “médico” con escolta gratuita.

Felicidades. Las oficinas gubernamentales en Puerto Rico, cada vez creo que se superan (puro sarcasmo e ironía). Tardan más tiempo en ofrecernos servicios y lo hacen con funcionarios más ineptos, más descorteces y con procesos de dudosa utilidad.

Vivimos en el tumbe nuestro de cada día puertorriqueño, al CESCO espero no volver hasta el 2013 que me toca renovar la licencia y prometo volver con guardaespaldas.

Voyeristas bienvenidos

Estoy descifrando WordPress así que este es un post casi de prueba.

Me presento:

Soy una malabarista intentando cambiar de profesión. Menú de letras propias y ajenas se estará sirviendo muy pronto con aderezo de diversidad de temas, así que habrá de todo.

Gracias por venir a ligar.

Marlyn Cé

Letras de Marlyn Centeno