Diario de una isla: Amar Poemas

 

Estoy rodeada de poemas que respiran,
de poemas con latidos,
estoy rodeada de tanta poesía
que algunos días me pongo a escribir.

¿Has visto un poema de once años
jugar en el parque?
¿Has despertado junto a un poema
que te mira, te habla y te besa?

Yo vivo en un campo de versos
y a veces, de tanta poesía, sin remedio,
me pongo a escribir, a cantar, a vivir…

#marlyncenteno
21 de febrero de 2016

Diario de una isla: Filos y cuchillos [02/10/2016]

Cuchillos

10 de febrero de 2016

Diario de una isla

Filos y cuchillos por Marlyn Centeno

Mi madre le tenía miedo a los cuchillos, tenía miedo a cortarse. La cocina estaba llena de hojas metálicas sin filo anexadas a cabos de madera. Cortar se volvió una proeza de maña y fuerza para obligar a la hoja metálica del cuchillo a atravesar lo que fuera. Empujar con todo el peso, darle golpecitos con el pilón de machacar los ajos, arrancar de cuajo y con las manos todo lo que no se lograra de otra manera.

Crecí para comprar todo troceado, majado y deshuesado casi sin cuestionarlo. No había relacionado esto con la realidad: estaba evitando abrir la gaveta de los cuchillos. Hasta que hace unos días, se rompió un cuchillo en casa de mi madre. Compré uno nuevo para sustituir el que pasó a mejor vida. Y entonces, sucedió. Se abrió una ventana a la memoria. Al ver el cuchillo nuevecito, mi madre santiguándose dijo: “con ese cuchillo filoso cualquiera se corta un dedo” y lo guardó cual objeto censurado en un cajón para el olvido. ¿Qué culpa tiene el cuchillo?

Corte 1
Chiffonade Las tiras de la chiffonade son mucho más finas. Se utiliza para picar hierbas hierbas, verduras de hoja, y otros ingredientes que se deben cortar en tiras muy finas.

La escena me revivió los miedos susurrados al oído de mi infancia. El cuchillo nuevo tiene una hoja lustrosa y un peso balanceado. Lo rescaté y lo puse en uso, ha resultado extremadamente útil. Qué gusto es poder atravesar una cebolla con la presión justa. ¡Fácil!, qué fácil fue la tarea. Quise cortar más y así se fueron los pimientos, uno que otro tomate y algunas papas. [Los dedos y las manos sin un solo rasguño].

¡Cuánto poder hay en tener las herramientas necesarias, no temer y ponerlas en uso!

cut 2
Juliana y bastones (julienne & bâtonnet) Son cortes largos y rectangulares. Las papas a la francesa tradicionales y las papas estilo allumette (fósforo o cerillo). La diferencia del corte es el tamaño final.

Mientras aprendía de cortes en un video de YouTube reflexionaba. Hay tantas otras herramientas que no usamos y que nos han dicho que son filosas y peligrosas; cosas no tan obvias como la hoja de un cuchillo. Tenemos derecho a la libre expresión, el derecho a reunirnos y el derecho a manifestarnos, pero nos han dicho que estas cosas son peligrosas. ¿Cuántas veces han escuchado eso de que es mejor no hablar de política y religión? Tenemos el derecho a expresarnos, pero lo ponemos en el cajón porque nos han susurrado que pensar, evaluar, discutir causará la herida de la división insalvable. Tenemos el derecho a la libre asociación y a manifestarnos, pero qué difícil se nos hace llegar a protestar en contra de la deuda del país, en contra del pago de la deuda y que nos mermen los servicios, a favor de los salarios justos, en fin, por nuestros derechos.

corte 3

Nuestras mentes y nuestra capacidad de acción nos hacen más filosos que un cuchillo y andamos con nuestras capacidades en la gaveta por que hace años nos susurraron que no podíamos, que no sabemos decidir por nosotros mismos o que no obtendremos resultados, que saldremos maltrechos. Pero me pregunto cuánto más fácil serían los cambios necesarios en nuestra sociedad si, cual filosos cuchillos, nos aplicáramos a ejercer todos nuestros derechos.

De atrevernos, seríamos peligrosos, justamente peligrosos para aquellos quienes nos laceran y nos hacen la vida difícil hace tantos años. Imagino lo hermosos, balanceados y filosos que seríamos los ciudadanos sin miedo.

Diario de una isla: Ni la llovizna

Ni la llovizna
Diario de una isla
20 de mayo de 2015

drops

Llueve a cántaros y pienso en un pecho inundado. Luego pienso en la sed. Estos pensamientos se van alternando con todo el motivo, pero sin explicarse, como la mayoría de las cosas del mundo.

Hoy se desbordarán las alcantarillas aún en los sectores de las tuberías secas. Y el gobierno de todos modos dirá que no fue suficiente; aunque la lluvia en sí misma fue generosa. Como si no hubiese llovido, continuará el racionamiento.

En este verano que llueve, o en este día que llueve [porque antes no ha llovido] leo a Cortázar. Siento que desde ya me está afectando ese hombre con nombre corriente [Julio] y apellido interesante. Nací en un mes como su nombre aunque no sé si en aquel año diluviaba como hoy o había sequía o si mi madre era feliz.

De esto último, sospecho que llovió para ella torrencialmente en mi infancia aunque yo solo le he conocido sequías. La verdad es que no recuerdo en ella ni la llovizna.

m.centeno

Letras de Marlyn Centeno