19 de mayo de 2016
Diario de una isla: El abandono del libro de las caras*

Los isleños tenemos Internet ♡♡♡ y esclavitudes como en las grandes ciudades. O.o

Pero mis planes del verano demandaban pequeños actos de rebelión y alimentar a la boca los anhelos del corazón y proyectos de tinta.

Después de sumar y restar, una de las acciones libertarias resultó ser cerrar el libro de las caras.

Debía ser simple. ¿No? Pues la aplicación hizo todo lo sistemáticamente posible para evitarlo. Me llenó de advertencias: ¡pérdidas! Pérdidas repetía…ufff!  Pero el cierre estaba decidido.

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¿Cómo me va?

Les cuento de mis pequeñas ganancias:

1. Tengo una docena de contactos que antes no tenía pues intercambié # de teléfono y correos electrónicos antes de cerrar la cuenta con algunas personas. Ya comencé comunicación por email. Ahora nos carteamos a lo moderno. : ) Resulta una interacción más directa que me trae mucha alegría. Friendship +++

(El libro de las caras muchas veces da la ilusión de conexión y compañía de personas de las que sabes muy poco y no saben nada de ti.)

2. Despertar y no recurrir al celular como primera acción del día da una sensación de paz. En vez de recibir un zafacón de información y notificaciones, poder seleccionar que leer y con quién comunicarse voluntariamente permite enfocar las metas del día. Energy +++

3. Ganancia de TIEMPO. Ya el espacio para escribir y otros proyectos de vida para junio y julio se va creando. Time+++

Me dicen que al cerrar el libro de las caras quedaré en la prehistoria. Otros hablan de suicidio cibernético. Bueno, aún tengo Internet y me siento muy bien, no sean tan dramáticxs….😛

Desde la isla,
Marlyn

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