Cuchillos

10 de febrero de 2016

Diario de una isla

Filos y cuchillos por Marlyn Centeno

Mi madre le tenía miedo a los cuchillos, tenía miedo a cortarse. La cocina estaba llena de hojas metálicas sin filo anexadas a cabos de madera. Cortar se volvió una proeza de maña y fuerza para obligar a la hoja metálica del cuchillo a atravesar lo que fuera. Empujar con todo el peso, darle golpecitos con el pilón de machacar los ajos, arrancar de cuajo y con las manos todo lo que no se lograra de otra manera.

Crecí para comprar todo troceado, majado y deshuesado casi sin cuestionarlo. No había relacionado esto con la realidad: estaba evitando abrir la gaveta de los cuchillos. Hasta que hace unos días, se rompió un cuchillo en casa de mi madre. Compré uno nuevo para sustituir el que pasó a mejor vida. Y entonces, sucedió. Se abrió una ventana a la memoria. Al ver el cuchillo nuevecito, mi madre santiguándose dijo: “con ese cuchillo filoso cualquiera se corta un dedo” y lo guardó cual objeto censurado en un cajón para el olvido. ¿Qué culpa tiene el cuchillo?

Corte 1
Chiffonade Las tiras de la chiffonade son mucho más finas. Se utiliza para picar hierbas hierbas, verduras de hoja, y otros ingredientes que se deben cortar en tiras muy finas.

La escena me revivió los miedos susurrados al oído de mi infancia. El cuchillo nuevo tiene una hoja lustrosa y un peso balanceado. Lo rescaté y lo puse en uso, ha resultado extremadamente útil. Qué gusto es poder atravesar una cebolla con la presión justa. ¡Fácil!, qué fácil fue la tarea. Quise cortar más y así se fueron los pimientos, uno que otro tomate y algunas papas. [Los dedos y las manos sin un solo rasguño].

¡Cuánto poder hay en tener las herramientas necesarias, no temer y ponerlas en uso!

cut 2
Juliana y bastones (julienne & bâtonnet) Son cortes largos y rectangulares. Las papas a la francesa tradicionales y las papas estilo allumette (fósforo o cerillo). La diferencia del corte es el tamaño final.

Mientras aprendía de cortes en un video de YouTube reflexionaba. Hay tantas otras herramientas que no usamos y que nos han dicho que son filosas y peligrosas; cosas no tan obvias como la hoja de un cuchillo. Tenemos derecho a la libre expresión, el derecho a reunirnos y el derecho a manifestarnos, pero nos han dicho que estas cosas son peligrosas. ¿Cuántas veces han escuchado eso de que es mejor no hablar de política y religión? Tenemos el derecho a expresarnos, pero lo ponemos en el cajón porque nos han susurrado que pensar, evaluar, discutir causará la herida de la división insalvable. Tenemos el derecho a la libre asociación y a manifestarnos, pero qué difícil se nos hace llegar a protestar en contra de la deuda del país, en contra del pago de la deuda y que nos mermen los servicios, a favor de los salarios justos, en fin, por nuestros derechos.

corte 3

Nuestras mentes y nuestra capacidad de acción nos hacen más filosos que un cuchillo y andamos con nuestras capacidades en la gaveta por que hace años nos susurraron que no podíamos, que no sabemos decidir por nosotros mismos o que no obtendremos resultados, que saldremos maltrechos. Pero me pregunto cuánto más fácil serían los cambios necesarios en nuestra sociedad si, cual filosos cuchillos, nos aplicáramos a ejercer todos nuestros derechos.

De atrevernos, seríamos peligrosos, justamente peligrosos para aquellos quienes nos laceran y nos hacen la vida difícil hace tantos años. Imagino lo hermosos, balanceados y filosos que seríamos los ciudadanos sin miedo.