Ni la llovizna
Diario de una isla
20 de mayo de 2015

drops

Llueve a cántaros y pienso en un pecho inundado. Luego pienso en la sed. Estos pensamientos se van alternando con todo el motivo, pero sin explicarse, como la mayoría de las cosas del mundo.

Hoy se desbordarán las alcantarillas aún en los sectores de las tuberías secas. Y el gobierno de todos modos dirá que no fue suficiente; aunque la lluvia en sí misma fue generosa. Como si no hubiese llovido, continuará el racionamiento.

En este verano que llueve, o en este día que llueve [porque antes no ha llovido] leo a Cortázar. Siento que desde ya me está afectando ese hombre con nombre corriente [Julio] y apellido interesante. Nací en un mes como su nombre aunque no sé si en aquel año diluviaba como hoy o había sequía o si mi madre era feliz.

De esto último, sospecho que llovió para ella torrencialmente en mi infancia aunque yo solo le he conocido sequías. La verdad es que no recuerdo en ella ni la llovizna.

m.centeno