Ars Memoriae, de Lynette Mabel Pérez y Miranda Merced

“Ars Memoriae” de Lynette Mabel Pérez y Miranda Merced, resulta ese llamado a los recuerdos, la incitación a la memoria. Desde la sensibilidad del recuerdo -para muchos improbable- del no nacido hasta la conexión de la memoria con el umbral de la muerte, y un paso más allá, “Ars Memorie” nos enreda y nos arrastra en un túnel de vivencias. Las autoras decidieron, a favor y en contra del lector, no identificar los escritos. Nos encontramos continuamente frente a la memoria ¿de quién?  Entonces, recorremos bajo nuestro propio riesgo, un universo paralelo de memorias compartidas. La narrativa de cada una de estas escritoras está poblada de poesía. Elemento que, en mi opinión, logra bordar un sentimiento de añoranza en el lector. Citas de Gabriela Mistral, Alejandra Pizarnik, Bécker, Rilke y otros, van colgadas en el tendedero donde las autoras van dejando sus memorias airear para nosotros.   El libro es una invitación a dejarse mecer en los brazos cálidos de la madre y volver a crecer entre unos recuerdos que muy bien podrían ser -parecerse, coincidir, llamar- los nuestros.

 

 

“Recuerdo las negras mañanas de sol

cuando era niña

es decir ayer

es decir hace siglos. “

Alejandra Pizarnik

*Ars Memoriae*Autoras: Miranda Merced, Lynette Mabel Pérez*Verde Blanco Ediciones*2014*

Encontré este escrito sin terminar entre mis cosas. En su estado más crudo. Un escrito hecho de fragmentos de memoria y mis encuentros con la muerte. Encontrar el texto no fue casualidad, estaba bajo los efectos de este libro, suele pasar que las memorias de otros y otras activan esa necesidad propia de recordar. 

 

algunas memorias  de ausentes

por marlyn cruz-centeno

 “Me pruebo en el lenguaje en que compruebo

el peso de mis muertos.”

Alejandra Pizarnik

la muerte no me asusta

ni las aves de plumas negras

el cadáver no me asusta

ni su piel grisácea

ni las uñas de sus manos crispadas

recuerdo claramente

su no temperatura

memoria: debió llegar antes .el muchacho enclenque de la funeraria. apenas puede colocar el cuerpo en la camilla. le ayudo. cambiamos a mi padrastro, su cuerpo, al conteo de tres. no sé quién  hizo la maldita escalera, son demasiados escalones, más de diez, no se cuantos. los muertos pesan más por minuto.

el muerto pesa/ paso mis manos bajo su cuerpo/peso muerto

memoria: dice que salga que va a cerrar la bolsa y esa parte causa impacto. un zipper desde los pies hasta la coronilla.  no entiende que ya aspiré el olor a muerte. se queda esperando.  he visto otro cuerpo muerto antes, en la calle desangrándose.  recuerdo el piso y la mancha enorme interminable, el cielo de cualquier color, cuan extraño.

la ausentes también son muertos

pero no manchan el suelo

de qué color es la piel del que se va cuando no le miro

de qué color su sangre cuando regresan (si regresan)

recuerdo: hay muchos ausentes en mi vida.  no dejaron nada para ocupar su espacio. nada para guardar en bolsas que haya que cerrar y cause impacto.

sin gritos. solo algunas lágrimas húmedas. la temperatura ausente.

memorias tallándose y en fuga.

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Gracias por pasar a leer,

Marlyn