Por Amárilis Pagán Jiménez

Está agotada.  Los días son lentos y calurosos.  Se mueve por ellos como en un sueño y a veces se desorienta.  Si tiene suerte, logra jugar un rato.  Se entretiene con las hojas secas de los árboles, abre la boca para recibir las lluvias pasajeras del verano y trata de encontrar el sabor de las nubes.  El cielo es intensamente azul entre nube y nube.  Piensa en un caballo con alas amarillas y desearía ver uno atravesando el cielo.  Cabalgaría en él.  De momento se distrae con un recuerdo fugaz.  Recuerda ese mismo caballo volando en un cielo rojo, anclado en un móvil de lunas, gatos amarillos y señoras que tratan de cerrar ventanas imposibles.  Su habitación tenía ese móvil justo en el centro.  Conjura la felicidad, decía su madre.  Un hilo rojo brillante lo unía al techo.

 Mira de nuevo a su alrededor.  El calor la asfixia.  El agua que dejó la lluvia sobre la tierra y el cemento se convierte en un vapor pegajoso.  Siente como si respirara agua y se desespera un poco.  Ya quiere irse.  No hay otras niñas para jugar y su mamá no ha vuelto por ella.  Se sabe sola en medio de este campo.

 Se acomoda a la sombra de lo que parece un banco de cemento.  Siente sueño y, sin querer, se adormila.  Sus manitas están puestas bajo sus mejillas para no sentir las piedras del piso.  Sueña.  Y de momento sale bruscamente de su sueño.  Siente como la levantan en vilo y un punto de terror en el fondo de su conciencia le advierte que algo no anda bien. Decide hacerse la dormida y relaja su cuerpo.  Sabe que ha vivido esto antes.

 Unas manos grandes le quitan su trajecito.  Tocan sus pequeños pechos de niña.  Se estremece con el aliento caliente que siente acercarse a ellos.  Aprieta los ojos y los labios para no gritar.  Está quieta sobre la butaca de vinil en la cual la acostaron.  Siente cómo le suda la espalda y cómo se resbala cuando una mano le abre las piernas y esa cosa de su hermano se le mete justo en medio de su cuerpo.  Resbala con cada embestida.  Siente el ruido del vinil al rozar su piel.  Deja sus piernitas quietas, sueltas.  Todo le duele.  Todo.  Su mamá nunca está cerca en estos momentos.  Piensa en el móvil de su cuarto y quiere un caballo blanco con alas amarillas.  Ya sabe lo que viene.  Las manos de su hermano la tienen agarrada por las caderas.  Una embestida más fuerte, un resoplido y termina.

 No abre los ojos.  Huele a sangre.  Ahora la carga a la bañera.  Agua.  Le teme al agua cuando se le mete por la nariz.  Esta vez su hermano la deja sola y se va a limpiar la butaca.  El agua no para de entrar por la nariz.  Ella no la resiste a pesar del miedo.  El gato amarillo salta por la ventana y una mujer la cierra para que ella no pueda volar tras el caballo con alas amarillas.

 Despierta de nuevo.  El calor.  Un niño juega cerca de donde ella está.  Se sienta y alisa su trajecito blanco de piqué.  El niño, que juega al escondite con alguien más, la mira un poco extrañado pero se acerca cuando ella lo llama.  Trae un juguetito azul.  Un hombrecito azul.  Le dice que es un guardián, un héroe.  Ella sonríe.  Ahora el calor es menos intenso.  Luego de un rato jugando, de mirar las nubes corriendo por el cielo, una voz de mujer llama al niño.

 Ella no quiere que se vaya.  Pero él le deja su hombre azul.  Te cuidará, le dice.  Y se va corriendo.  Se hace de noche y vuelven los terrores.  Se acurruca bajo una tumba de cemento que parece un banquito y deja sobre ella a su guardián.  Tal vez esta noche su hermano no venga por ella.

Fotografía de Zayra Taranto 4ta Serie Intertextuales Tercera semana
Fotografía de Zayra Taranto
4ta Serie Intertextuales
Tercera semana

***************************

 

Sobre Amárilis Pagán Jiménez:

Amárilis Pagán Jiménez
Amárilis Pagán Jiménez

En 140 caracteres: “Soy mujer y bisexual, abogada, activista, escritora, pintora, mamá, compañera (¡amante!), hija, hermana, bruja y rebelde. Soy mil cosas, pero en esencia: HUMANA”.

Más: Cofundadora de Proyecto Matria, integrante de Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE) y de otras iniciativas de derechos humanos.  Columnista de la Revista Digital Cruce y de 80 Grados, así como de El Nuevo Día.  Últimamente está trabajando en una agenda de destrucción social que publicará en su blog de Brujas y Rebeldes.

Blogs: Diosas en Fuga y Brujas y Rebeldes

Nota. Este texto es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Tercera semana.