Por Edwin Figueroa Acevedo

Imagen 1 Intertextuales Serie 4 Fotografía: Zayra Taranto
Imagen 1
Intertextuales Serie 4
Fotografía: Zayra Taranto

 

Me despierto del sueño a consecuencia de un sonido estridente de metales que cayeron cerca de la ventana de mi cuarto. El corazón lo siento agitado como si estuviera bombeando desenfrenadamente un río. De inmediato, me asomo a la ventana y miro por la rendija de una ventana semi-abierta. No veo un carajo; hay una vista de tinieblas y un silencio casi sepulcral. Cuando decido dirigirme a la cocina para tomarme la pastilla de la presión, escucho unos leves pasos que rozan la grama; no veo a nadie. Salgo para el cuarto de Carlitos, próximo al mío, para buscar su bate de pelota. Lo despierto como si estuviera diciéndole un secreto al oído.

-¿Carl? Shhhh! Quédate calladito, hay alguien rondando la casa. ¿Dónde tienes tu bate de baseball?

-En el armario, detrás del boogie Board. No cojas el que está firmado por Delgado y Baergas -me advirtió medio soñoliento.

-Okay, okay, no te levantes de la cama. Cualquier cosa que suceda te escondes en ya tu sabes dónde.

No llamo a la policía porque más rápido llega una pizza ordenada y calientita, y menos en las pailas donde vivo. Por algo lo llaman al sector “Joyo Frío”; sí con jota. Busco entre la ropa mal acomodada y encuentro el bate; me lo llevo para la cocina y salgo por la puerta de atrás.

 Efectivamente veo los tubos tirados que compré en Home Depot que estaban recostados en la pared para la verja que tengo en mente. Con el Galaxy alumbro y veo pisadas frescas y mojadas sobre el tablado de la terraza y la mecedora bamboleándose como si la hubiesen movido 3 minutos antes. En el aire percibo un olor sulfuroso, una mezcla a polvo y cigarro viejo. Comienza a cerrárseme la garganta; el frío de la madrugada  hace que los vellos de mis brazos se ericen y simulen navajas. Siento, a gran distancia, un puñal visual que me punza la espalda. A lejos va un carro con las luces apagadas alejándose de la casa. La tensión me bajó.  Mientras camino hacia atrás para abrir la puerta, me volteó; veo sobre mí unos penetrantes ojos amarillos, los más hermosos del mundo y  un mortal click entre ceja y ceja…

Sobre el autor:

Escritor Edwin Figueroa Acevedo Edwin Elmer Figueroa Acevedo

 Joven nacido en 1990 y radicado en Aguada, Puerto Rico. Es poeta, cuentista, microrrelatista y  cuentista infantil, Además en menor grado es fotógrafo, ilustrador y vitralista aficionado. Estudió un Bachillerato en Artes en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez. Recientemente, ganó el primer lugar en poesía y el segundo lugar en cuento del I Certamen Literario 2013 de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Mayagüez. No ha publicado libros pero se ha dado a conocer con sus escritos en revistas electrónicas y blogs como Colectivo Literario Ó y en revistas impresas y virtuales como Prosofagia, Groenlandia, Traspatio, Letras Salvajes, [Id]entidad; An Collaborative Non-fiction Journal y en la Revista Cultural y Literaria El Relicario. Además, fue seleccionado para participar en dos antologías: Cuentos del sótano IV (México) y Voces sin fronteras II (Canadá). Página de escritor: http://fascinologia.blogspot.com