Imagen 1 Intertextuales Serie 4 Fotografía: Zayra Taranto
Imagen 1
Intertextuales Serie 4
Fotografía: Zayra Taranto

 

I.

Jerry encontró la visita  al campo  su salida de escape. Tomó la excusa del cumpleaños de Gladiola y pidió unas vacaciones relámpago. El camino hacia la casa le trajo  diversos recuerdos, unos más agradables que otros. Entro en silencio por la puerta de la sala y se dirigió al balcón. La vista a las montañas le refrescó sus ánimos. Respiro profundo y sintió alivio. La mecedora del balcón  estaba intacta como la última visita. Se sentó en ella, cerró sus ojos y  dejo que su movimiento le recordara las conversaciones  familiares de antaño.  Ella reunía  toda la familia en esa área a contar sus historias. Ellos  pasaban horas de conversaciones, aprendizaje y amonestaciones. Una brisa  tenue le ayudaba a combatir el calor. De momento, sintió un olor a menta.  Abrió los ojos y vio la cara de Doña Gladiola sonriendo con una taza de té.

–          Este rincón de la casa siempre ha sido tu favorito. ¡Qué bueno verte Jerry!

–          Bendición abuela- le dijo tomando la taza – No quería despertarte.

–          Ay mi ‘Jo- le respondió- Yo sabía que vendrías en estos días.  Tu estas aquí por estas fechas y es sinónimo a que vienen hacerme la fiesta.  Una buena excusa para escaparte de Nueva York.

–          No se te escapa una…

–          Los de allá arriba me comentaron algo y también  lo vi reciente en las cartas. Aparte vi que vienes otra vez escapando de algo.  Y ahora ¿qué te ocurre?

–          Ay abuela no quiero hablar de ello.

–          Tarde o temprano me dirás algo- le comento- Mientras tanto  voy a terminar de hacer la cena. Tu cuarto ya está listo para que pongas tus motetes.  Te das un baño y luego te sirvo.

Gladiola le dio un beso en la mejilla. Jerry sentía seguridad en aquella casa.  Su abuela fue testigo de momentos importantes en su vida, la graduación de escuela superior, su salida del closet, su aprobación y ruptura de su pareja entre otras cosas. Jerry  sabía que no podría ocultarle sus sentimientos.  En la cena, comió el pastelón de pana en silencio.  Su abuela no paró de comentarle los chismes familiares y también las ocurrencias de los vecinos.  Por más cháchara que le dio, él se limitaba a escucharla.

–          Mijo esto se supone que sea  una conversación, no un monologo.

–          Disculpa abuela, solo quería escucharte. Hacía tiempo que  no te veía y me quede

–          Si claro, sobretodo escuchar la letanía.  Apenas has dicho algo de la cena

–          Muy Buena como siempre abuela…

–          ¿Y porque andas huyendo esta vez muchacho?

–          Abuela  por favor no quiero hablar de ello…

–          Eres igual que tu madre, quien se callaba todo. Esa malacostumbre aprendida del difunto. Tenía que callárselo todo. Ya ves, mira como termino con lo del cáncer.

Jerry se levantó abruptamente de la mesa. Se dirigió al balcón a respirar profundo.  Su corazón latió de forma acelerada y el sudor en la frente comenzaba a brotar. Gladiola lo miró directo a sus ojos. El intentó esquivar la mirada pero ella insistió en verlo.

—    Ya sabía que algo tenías- le dijo-  las cartas no fallan mi ‘Jo. ¿Como te lo descubrieron?

—    Me hice unos chequeos rutinario y me encontraron un pequeño bulto en la garganta… me hicieron una biopsia y resultó positiva

—    Y que tratamiento te daran

—    Tengo par de opciones pero no los he estudiado. No he querido ni mirar. Solo quise escapar y distraerme.

—    Jerry- le dijo de forma autoritaria- No puedes pasar por la vida huyendo de los problemas. Tienes que enfrentarlo. No es la primera vez que te ocurre algo y lo has superado.

—    Pero esto es diferente- dijo en sollozos- El cáncer ha sido un problema que ha afectado a diversos miembros de esta familia

—    Cariño escúchame, tu tiempo no ha llegado. Vamos a luchar esto juntos.  Tienes que poner de tu parte. Tú has el compromiso de comenzar los tratamientos y yo me encargare de los remedios. Y cuando esto pase todo sera de maravilla.

—    No sé cómo decirlo a la familia.

—    No te preocupes- le dijo Gladiola- Las fiestas familiares son perfectas para notificar decisiones importantes. Ya tu eres un experto.

Gladiola acaricio la cara de Jerry. En los momentos más oscuros, las palabras de su abuela aparecían como farol en la lejanía. Le dio su espacio en el balcón para que él meditara su  decisión. La brisa nocturna del campo, enfrió  su cuerpo y volvió a respirar mejor. El apoyo de su abuela lo tenía a su favor.  Vio la mecedora y decidió sentarse.  Tendría toda la madrugada para pensar como dar la noticia al resto de la familia…

Sobre el autor:

H Roberto Llanos
H Roberto Llanos

H. Roberto Llanos es  escritor y fotógrafo aficionado. Nació el 2 de mayo de 1978, en San Juan Puerto Rico. Cursó estudios universitarios en la Universidad del Este, obteniendo un bachillerato en gerencia hotelera. Tomó diversos talleres con reconocidos escritores quienes lo impulsaron a continuar con la exposición pública de sus trabajos.  Varios de sus cuentos han sido publicado como Exprimomangó cual apareció en la antología  de Origin EYaoiES ( peruano-españoles) mientras que su cuento Ceviche al Canibal se encuentra en la pagina de Di/verso en Argentina. Actualmente está trabajando en una colección de cuentos.