Por Marlyn Cruz- Centeno

En el pueblo le dicen “la casa de las flores”. Los árboles forman un túnel desde el cual da la impresión que alguien te observa. Sin embargo, al llegar al claro, la casa está rodeada de un jardín que pareciera cantar. Todo lo que allí se siembra florece.

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Un pequeño cuerpo veloz y una cabecita llena de rizos corre de la terraza hacia dentro pasando muy cerquita de doña Azucena. Doña Azucena sale con sus pasos lentos hasta la terraza. Se seca las manos húmedas del fregado en la falda floreada y las coloca en su cintura. Después de  asegurarse que la chiquita se ha perdido en algún cuarto le habla muy seria al sillón de mecer que está  vacío: <<Deja de estar asustando a la nena. >>

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La denuncia informal la hizo Dolores unas semanas después que Gaspar no llegara más a verla. Dolores pensó al principio que la había dejado plantada. Fue a confrontarlo  al trabajo y no lo encontró. En la noche esperó a que llegara al bar y tampoco apareció. Pasaron días y ni seña de Gaspar. Entonces, se asustó y pensó que le había pasado algo. Fue directo a la casa del oficial Ramos. A Ramos no le sentó bien que Dolores lo molestara para que le investigara donde estaba el amante, pero era cierto que el hombre no había vuelto al trabajo ni se le había visto más en el pueblo. Así que fue con muy pocas ganas a la casa de Azucena a investigar que todo estuviera en orden.

La patrulla patinó en un lodazal justo antes de salir del claro. “Extraño” pensó Ramos que  vivía en el pueblo para no tener que bregar con los humores del campo en que se formaban lodazales sin lluvia. Al llegar salió de la patrulla y se quedó recostado de la puerta del vehículo. En la terraza la joven Azucena con el vientre abultado se levantaba de la mecedora y se acercaba a la baranda.

<< Susie, buenos días. Pasaba a ver si todo estaba bien por acá y a ver si Gaspar estaba por acá. >>

<<Pues las cosas están como pueden estar. Aquí ese no está, el agarró las cosas y se fue hace unas semanas. Búscalo en casa de Dolores. Allá debe estar de la luna de miel.>>

<<Dolores no lo ha visto, dice que teme que le haya pasado algo malo acá arriba.>>

<<¿Qué le va a pasar acá? Si a un hombre casa’o no le pasa ná malo cuando se desaparece de su casa. Le debe pasar menos si no llega donde la corteja. ¿Tú ves esta barriga que cargo?  >>

Ramos no supo que decir, ni preguntó nada más. Se subió a la patrulla y regresó al pueblo. Le dijo a Dolores que al fin y al cabo Gaspar no estaba allá donde Azucena y que parecía que no volvía porque se llevó sus cosas. Dolores se volvió a su casa  aliviada. No hay mayor humillación para una amante que la planten para quedarse con la esposa. Nadie abrió una querella, era normal que los hombres fueran y vinieran en ese pueblo.

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Rosa llegó con la canasta vacía. Las flores se vendían bien en el pueblo donde casi nada florecía y dependían casi exclusivamente de ella para llenar las flores de cualquier evento, bodas, funerales, enamorados.

<<Mamá, ¿en qué  piensas?>> preguntó, plantándole un beso en la frente a doña Azucena.

<<Tu padre se la ha pasado asustando a Lily.>>

<<A ti que se te ocurrió hacer un sillón de mecer -dijo divertida- Pablo, por lo menos, no puede asustar a nadie.>>

<<Acuérdate que cuando llegó el momento yo estuve sola y en cambio tú me tenías a mí. >>

<<Eso sí es verdad, mama, tú sabes que estoy jugando>> le dijo Rosi con afecto.

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<<Me voy pa’l carajo, eso es lo único que te digo .>> Dijo Gaspar dándole un empujón a Azucena.

Azucena se levantó y fue a la cocina. Recogió el libro y un cuchillo. Corrió por el camino de los árboles. Se detuvo ante el más grande y empezó a leer.

<<Que no lo dejen salir, les suplico, que nada bueno hará este hombre en el mundo aparte del bien que llevo en el vientre. Seré guarda de su espíritu para que no dañe a otra mujer. Seré guarda de los árboles de este camino. Les ofrendo mi vida al servicio del jardín y de sus flores.  Aliméntense del hombre y les daré flores. >> Acto seguido clavó el cuchillo  en el árbol hasta que brotó salvia y la salvia siguió manando del árbol como un río.

El viejo carro no encendió cuando Gaspar intentó arrancar. Gaspar agarró la maleta y decidió caminar. La discusión con Azucena le había provocado una erección y tenía ganas de desahogarla con Dolores. “Otra pendeja más”-  pensó y se sonrió. “A ver si esa me pare un macho”.

Imagen 1 Intertextuales Serie 4 Fotografía: Zayra Taranto
Imagen 1
Intertextuales Serie 4
Fotografía: Zayra Taranto

Gaspar entró al sendero de los árboles y pisó lo que pensó era un charco. Le estuvo raro porque no había llovido, pero en aquella oscuridad no se veía bien. Dio otro paso y sintió la tierra blanda. Debajo de los pies sintió que algo se movía, las raíces del árbol le agarraron los tobillos y le halaron fuerte hacia adentro.  Todo fue rápido.

Azucena volvió al túnel en la mañana del día siguiente escogió uno de los árboles y luego de reverenciarlo, obtuvo la madera necesaria para construir el sillón de mecer. Descubrió que conocía como trabajar la madera como conocía la tierra y la lluvia, por instinto.

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Rosa fue distinta porque supo las cosas sin que nadie se las contara, sin leer siquiera del libro. Tenía revelaciones desde muy chica. A los 10 años le dijo a la Azucena: <<Me gusta que papá esté aquí, pero me gustaría más si dejara de mecerse por las noches. No deja dormir.>> Antes de que Pablo apareciera por “la casa de las flores” pidiendo trabajo, ya Rosa le había pedido a Azucena que le ayudara a hacer el diseño para construir una mesa. Una vez Pablo llegó no tuvo oportunidad. La Rosa lo envolvió en su aroma y en menos de un mes ya se había impregnado con su semilla. A la primera ausencia de sangre mensual Rosa salió al camino de los árboles. Ni siquiera se llevó el libro. Ya había  soñado con la llegada de su Lily.

Trabajó la madera con menos habilidad que Azucena, pero cuando  la mesa estuvo lista miró a su madre con orgullo y dijo:

<<Mamá este no se va a mover de ahí. >>

Sobre la autora

Marlyn Cruz-Centeno
Marlyn Cruz-Centeno

Marlyn Cruz-Centeno es poeta y narradora. Administra este blog de escritura. Ha publicado sus trabajos creativos en el semanario Claridad, la Antología de poetas y escritoras puertorriqueñas Cachaperismos 2010 y otros espacios virtuales. Recién fundó junto a los escritores Alexis Pedraza y Julio García la plataforma De Palabras, Inc dedicada a la gestión cultural.

Convoca esta serie 4ta serie de “Intertextuales”.

Nota. Este texto es una colaboración a la serie “Intertextuales”. Siete semanas de escritura creativa a partir de la imagen. Primera semana.