Esos hombres

(Fragmento de experimento)

               Despertó al acostumbrado zumbido eléctrico de la ciudad. Quiso moverse, levantarse, pero inmediatamente recordó estar inmóvil en la silla quirúrgica, no sentía su cuerpo. Solo podía mover los ojos y eso, dolía. ¿Por cuánto tiempo había estado durmiendo? Sabía, por referencia, que uno de los efectos del aparato era la anestesia neurológica. No podía moverse, no tenía sensación en su cuerpo, sentía una marcada somnolencia, pero estaba consciente… muy consciente.

                Supo, en el exacto momento en que se dio cuenta que Jan, su compañero de trabajo del cubículo a la izquierda al suyo, había descubierto sus dibujos, que habría consecuencias. Sin saber por qué, entendió que su vida ya no sería la misma. Bueno, su vida, desde que comenzó a tener aquellos extraños sueños, ya no era la misma. Las imágenes, las sensaciones con que se despertaba eran tan ajenas a su vida, a lo que conocía, a la realidad misma… Después vinieron las imágenes, como recuerdos, mientras caminaba, comía, esperaba por el tranvía y hasta en la oficina. Supo que algo andaba mal, que era el principio del final, cuando comenzó a darse cuenta que la gente lo miraba con pena, con miedo, como si fuera una amenaza a su seguridad. Fue un error dibujar, dejar evidencia de aquello que lo atormentaba, pero era imperativo saber, descifrar el misterio.

                Percibió movimiento a su izquierda y trató, infructuosamente, de mirar. Eventualmente una mujer vestida en ropa estéril de laboratorio cruzó la sala de un extremo a otro llevando una bandeja de agujas e instrumentos médicos. La brillante luz blanca, casi pura rebotaba en cada superficie blanca y le lastimaba las retinas. Cerró los ojos.

                Al principio solamente le llamaban la atención los senos voluptuosos de las mujeres a las que pasaba de camino al trabajo, las nalgas redondas y musculosas de las trotadoras en el ecopark, observar fijadamente, como nunca antes, los besos tan naturales entre dos mujeres y que ahora le parecían tan jugosos… Entonces vinieron los sueños mojados como relámpagos… esas imágenes de esos pezones hinchados entre sus labios, la húmeda dulzura babosa de una vagina acariciada por sus dedos… Despertaba jadeando, desesperado, sudando en frio, hasta la noche que llevó su mano hasta su pene, lo acarició imaginado la humedad de esa otredad hasta ahora desconocida y se masturbó.

                Había escuchado de esos hombres que cambiaban el uso natural de su sexo por el opuesto, pero él no era uno de ellos… él no podía se uno de ellos… Él era normal. Cierto era que nunca tuvo muchas parejas sexuales, nunca logró establecer una relación estable con algún chico como todos los compañeros de la guardería, pero…

                La obsesión llegó en la forma de aquellos dibujos que no podía parar de hacer: en el Tablet, servilletas, paredes del baño… esas vaginas con clítoris hinchados con gotas de fluvia. Sabe que Jan tiene que haberlo reportado, tal vez Celestia, la compañera de trabajo del cubículo de la derecha la suyo… Cuando vinieron por él, no resistió cuando le colocaron el restringidor sobre su frente, colocado en la camilla y flotado hasta la ambulancia. Observó, sin poder tan siquiera reaccionar, como personal del Ministerio entraba a las oficinas a entrevistar todo el personal y confiscar todas sus pertenencias del cubículo.

                La mujer con ropa estéril de laboratorio apareció de frente, acercó su rostro y verifico los signos vitales. Marcó un código en la pantalla y el hombre sintió, primero un zumbido dentro de su cabeza y como era liberada de la presión de la silla quirúrgica. Podía mover la cabeza y el cuello.

                —Juno Martel, ¿Me escucha bien? ¿Sabe dónde está y por qué está aquí? Por favor, conteste.

                —…Sí…

                —Según el Código 776-1 Sección 1.5A del 19 de septiembre de 2101, la interacción sexual o afectiva entre personas del sexo opuesto, aún consentida, está prohibida. Su sentencia dicta que sea sometido al proceso de reasignación de orientación sexual, la que debe cumplirse inmediatamente.

                —Pero… no… tuve ninguna… interacción… sexual.

                —Cierto, Sr. Martel. Debe estar muy agradecido que el Ministerio pudo intervenir para evitar que violara  la Sección 1.5B del Código 776-1 del 19 de septiembre de 2101, cuya sentencia es expulsión de la colonia. No creo que quiera estar perdido en la Zona Prohibida.

                —Pero…

                —No tenga cuidado, no recordará nada. Cuando despierte sentirá que regresa de unas merecidas vacaciones y retomará su vida normal. Descanse ahora, no tomará mucho tiempo.

 

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Sobre el invitado:

Max Chárriez  nació el miércoles 16 de octubre de 1968 en Río Piedras. Creció en el Barrio Pájaros Candelaria de Toa Baja. Es maestro de español en la Escuela Vocacional Tomás C. Ongay y profesor del lengua y literatura en varias instituciones postsecundarias. Desde el 2010 modera el TallerQueer en Ciudad Seva. Obtuvo su grado de Maestría  en Creación Literaria en la Universidad del Sagrado Corazón con concentración en Narrativa. Actualmente toma cursos conducentes al grado doctoral en Literatura puertorriqueña y del Caribe en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe.Fue columnista del Puerto Rico Breeze, antigua publicación GLBTT bilingüe en Puerto Rico. Ha publicado en las revistas Nuevos Tiempos y Turismo Alternativo. En 2007 ganó el Primer Premio en el 13ro Certamen Literario UPPR con el cuento Conspiración. El cuento Belleza está incluido en Los otros cuerpos: Antología de temática gay, lésbica y queer desde Puerto Rico y su diáspora. En 2009 Aventis publicó Delirios de pasión y muerte. En en 2011 publicó Ojos como de hombre, la primera novela de la trilogía “Profecías”. El periódico El Nuevo Día la catalogó como uno “de los 10 mejores libros de ficción del 2011”. Vive con su pareja y una de sus dos hijas en Río Piedras, Puerto Rico.

Su página: Max Chárriez.

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En este blog se lleva a cabo la serie “Intertextuales por invitación”. Consiste en un tema semanal escogido por un escritor invitado distinto durante un periodo de diez semanas.  A partir del tema semanal, se compartirán otros textos creativos desde las voces diversas de los escritores que acepten el reto (o provocación) en los géneros de narrativa y poesía. También se compartirán colaboraciones de personas que han visto la convocatoria y se han motivado a escribir del tema. Esta es una convocatoria abierta, envíe su colaboración a marlyncruzcenteno@gmail.com.

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Marlyn Cruz-Centeno