(>) Arquitectura erógena

 

            Escucha lo que te digo. El contacto de su aliento sobre ti al hacerme el amor me excita y me hace pensar en tiempos pasados en que te detesté. Hubo muchos momentos, que mirándome desnudo frente al espejo, tus proporciones me parecían grotescas, sintiéndome casi al borde de la desesperación. Contrario a la creencia general de que el tamaño importa, aborrecía tus dimensiones desmedidas. Daba gracias a mi anatomía masculina que, entre pelos y vellos, me permitía, si acaso, disimularte.

            En el momento sensual en que labios húmedos se cierran sobre el pedacito de piel que pende justo en la punta sur de tu estructura inusual siento un corrientazo a través de mis aéreas sensitivas y perdono a mis genes que te hicieron así. Disfruto el haber aprendido a deleitarme en el placer que me brindas. Un placer especial que no todos poseen. Celebro tus curvas que como ondas en el agua comienzan en un punto centrado. Cuando me brindan caricias que van recorriendo tu curvatura y me dejan sus huellas digitales sobre la piel que te cubre me hacen suspirar y me ayudan a arrinconar en la memoria las crueles burlas de mis compañeros de escuela que me hacían detestar tener que ducharme después de los deportes. Con el placer olvido las noches de mi tortuosa adolescencia en que desee poder cambiarte.

            Y ahora, cuando ya me había acostumbrado a tu apariencia; cuando tu naturaleza era ya inadvertida, y el reproche era algo del ayer; te empeñas en jugarme una mala pasada. Ahora que mi cabello blanquea y las arrugas derrotan la lozanía de la juventud, no solo parecieras querer ser más grande, sino que te empeñas en forrarte de hebras innecesarias e inútiles. Pero ya no te rechazo. Y no es solo por los placeres superficiales que como zona erógena me brindas. Tampoco por el equilibrio que me brindas. Es que nunca me perdonaría volver a maldecirte, a ti, pabellón que proteges instrumentos transformadores de señales acústicas. Porque eres el embudo de todos los sonidos y te juro de que no renegaría del placer de escuchar la belleza de las palabras.

 

 

 

*****************************************************

Sobre el autor:

Peter M. Shepard- Rivasde Juncos, Puerto Rico nació un 14 de septiembre de 1959. Posee un Bachillerato en Turismo y una Maestría en Administración de Organizaciones sin Fines de Lucro, ambos obtenidos en la Universidad del Sagrado Corazón. En 1985 fue premiado con la Medalla Pórtico de Liderazgo de la USC. Trabajo por muchos años como asistente de vuelo y actualmente labora en el área de desarrollo organizacional y programático de una organización de base comunitaria. Algunas de sus narrativas han sido publicadas en el blog del Colectivo Literario Homoerótica y tiene dos cuentos que serán publicados próximamente en dos antologías de cuentos. En su blog, que visita de vez en cuando, Quien ríe el último, piensa más lento… publica algo de inspiración, algo de indignación, algo de cordura y de locura.

Su blog:

Quién ríe el último, piensa más lento…

***********************************************************

En este blog se lleva a cabo la serie “Intertextuales por invitación”. Consiste en un tema semanal escogido por un escritor invitado distinto durante un periodo de diez semanas.  A partir del tema semanal, se compartirán otros textos creativos desde las voces diversas de los escritores que acepten el reto (o provocación) en los géneros de narrativa y poesía. También se compartirán colaboraciones de personas que han visto la convocatoria y se han motivado a escribir del tema. Esta es una convocatoria abierta, envíe su colaboración a marlyncruzcenteno@gmail.com.

No se pierda las colaboraciones previas,  bajo el archivo de agosto. Únete al grupo en facebook: Marlyn Cé: Apuesta literaria.

***********************************************************

Gracias por pasar a leer,

Marlyn Cruz-Centeno