EUNICE

            Desde niña le habían enseñado a odiar los espejos.   A cubrir voluptuosidades con colores oscuros.  A evitar los estampados florales muy grandes, al igual que las rayas horizontales.  A disimular sus anchas caderas porque según su madre si destacaban demasiado parecería una mujer vulgar, de esas que viven para provocar a los hombres.  Había pasado más de la mitad de su vida a régimen para perder peso, pero no había tenido mucho éxito.  Había aprendido a vivir admirando chicas anoréxicas cuya cintura hubiese entrado fácilmente por la manga de una de sus blusas porque aquello supuestamente era sinónimo de belleza.  Recién había cumplido dieciséis años y aún no había tenido una cita romántica, ni  siquiera una salida al cine o simplemente a caminar por el parque.  “En las gordas nadie se fija, acaban solteronas y criando los hijos de una hermana flaca”, casi en los huesos más bien, “pero bella”, al menos eso le repitió hasta la saciedad su madre.  “Suelta un poco los libros de matemática, olvídate de tanto número y ocúpate de tu figura”, era otra de sus letanías.

            Aquella tarde, luego de la escuela, como casi todas las tardes, acabó en la librería.  Aquella mega tienda repleta de libros de piso a techo que se había convertido en su refugio desde hacía casi un año.  En la sección de arte el empleado acomodaba mercancía nueva y al ver a Eunice le sonrió, como siempre, con aquella coquetería disfrazada de amabilidad,  lo que ella le atribuía a que él con apenas cinco pies ocho pulgadas pesaba cerca de 250 libras.  “Solidaridad entre gordos”, pensaba ella.  Le correspondió con un intento de media sonrisa forzada sin mirarlo a la cara.  Al pasar cerca de la pequeña escalera donde el chico estaba trepado vio en el suelo la caja en la que aún quedaban varios ejemplares de un libro con portada sumamente vistosa, laminada, llamativa.  Tomó uno, algo pesado, de carpeta dura, su título leía “Botero, obras más importantes”.  Su primer impulso fue comprarlo pero al ver el precio, casi $30, supo que tendría que esperar a recibir su próxima mesada.  Al pasar las páginas sus ojos no daban crédito a lo que veían.  Puros gordos.  Pero aquellos gordos bailaban, sonreían, en fin, como si el mundo estuviese hecho para ellos.  Pero lo más impresionante fue aquella escultura, que según la ilustración llevaba por nombre Mujer reclinada.  Desbordaba una sensualidad incontenible.  Eunice la observó por varios minutos casi sin pestañar.

            Al llegar a su casa se encerró en su cuarto, se desnudó y reclinada sobre su cama por primera vez en mucho tiempo retó al espejó y contempló su reflejo.  Observó aquellas curvas que siempre llevaba tan cubiertas.  Las examinó con tal detenimiento que casi las acarició con su mirada. Se acomodó en su cama hasta copiar la pose de la mujer en la escultura.  Sonrió.  Su madre tocó a la puerta, Eunice le había puesto el seguro, y la escuchó decir:  “La cena está servida.  Son casi las 6:00 y comer muy tarde no te hace bien, no ayuda a acelerarte el metabolismo”.  “Voy enseguida, mamá”, le contestó mientras caminaba hacia su closet.  Sacó aquel vestido corto, casi a mitad de muslo, con estampados de flores azul eléctrico que había comprado a escondidas y que nunca se había atrevido a estrenar, los colores brillantes estaban prohibidos para ella, se lo puso y se miró al espejo.  Volvió a sonreír.  Al llegar a la mesa vio las miradas atónitas de su madre y su hermana.  “Buen provecho”, dijo, y sonrió de nuevo.

******************************

Sobre el autor:

Nació en Caguas.  Mientras estudiaba su escuela superior ganó por dos años consecutivos, 1988 y 1989, el certamen de cuento Escritores del mañana, para jovenes de 15 a 18 años, que celebraba el Sistema Educativo Ana G. Méndez auspiciado por el desaparecido periódico El Mundo.  También en 1989 gana el certamen anual de cuento de la revista norteamericana Writers Digest en la categoría de Mejor Cuento de Terror con su historia Blood waves.  En 1998 se convierte en el segundo extranjero en ganar el prestigioso certamen de cuento del periódico El Heraldo de México con su escrito El rincón de los mil diablos.

Tiene un Bachillerato en Mercadeo de la Universidad de Nueva York y una maestría en Mercadeo Internacional de la Universidad Interamericana.  Mientras completaba sus estudios universitarios fue estudiante invitado de Tisch School of the Arts (Universidad de Nueva York), donde participó como actor en las obras All my sons,  A midsummer night’s dream y Dreaming in cuban.  También en Nueva York participó en dos obras del Shakespeare in the Park, siendo estas The tempest y The merchant of Venice.   Ha tomado talleres de narrativa con las escritoras Elena Poniatowska y Laura Restrepo, en México y Colombia respectivamente.  Ha trabajado como libretista de televisión en Nueva York, Los Angeles, México y Colombia.  Varios de sus  escritos han sido  publicados en las revistas Qué leer, de España, Papiros, de  Colombia, y Argos, de México, entre otras.  Actualmente se encuentra inmerso en varios proyectos como escritor, entre estos una de teatro y su primera novela, la cual se espera esté publicada antes de fin de año bajo Editorial La Tuerca.  Dos de sus cuentos formarán parte de antologías de Erizo Editorial y Editorial La Tuercfa. Recién fundó junto a los escritores Marlyn Cruz Centeno y Julio García la plataforma literaria De Palabras, Inc.  Desde hace poco más de tres años combina su pasión por la letras con su negocio The Market Tool, que presta servicios de mercadeo y relaciones públicas.

**********************************************

En este blog se lleva a cabo la serie “Intertextuales por invitación”. Consiste en un tema semanal escogido por un escritor invitado distinto durante un periodo de diez semanas.  A partir del tema semanal, se compartirán otros textos creativos desde las voces diversas de los escritores que acepten la provocación en los géneros de narrativa y poesía. También se compartirán colaboraciones de personas que han visto la convocatoria y se han motivado a escribir del tema. Esta es una convocatoria abierta, envíe su colaboración a marlyncruzcenteno@gmail.com.

El grupo en facebook se llama:Marlyn Cé: Apuesta Literaria. Están invitados.

Puede ver  los textos del tema de las semanas pasadas  en el área de archivo: Mes de Agosto. Temas de las semanas anteriores: La obsesión, Cosas que encontramos en los bolsillos y Evocar desde el gusto.

Gracias por pasar a leer,

Marlyn Cruz-Centeno